Por muchos motivos y razones; lo grito a los cuatro vientos, ¡es mentira! porque lo escribo aca para que nadie lo lea (en realidad si, pero no). Por preocuparme por cosas insignificantes, o esperar que otros se preocupen por esas cosas. La verdad es cruda, más que todad ficción no quiero causar ni lástima ni nada que se asemeje o atribuya. Nunca seré juez y me como todos los pensamientos, quizá por eso estaré un tanto obeso (más que eso), alimentando las ganas de gritar tan fuerte que nadie pueda oirme. Que el eco que origine se vuelva contra mía, y me deje solo y me azote contra la pared que tengo frente. Miro hacia el suelo con la cabeza baja, mi espalda doblada, obsrvando la inexistencia de nada. Me hecho todo a la espalda y tengo que seguir caminando. Ira no tengo, fuerzas hay que buscarlas, cariño si la de un niño que creo que me quiere y ama como lo quiero y amo yo, y eso me motiva.
En realidad soy huevón.
Pablo
jueves, septiembre 04, 2008
viernes, agosto 01, 2008
Pesadilla
Hoy luego de una noche larga, más que por la cantidad de horas, era por que se me hizo eterna y no terminaba nunca. Luego de mis clásicas levantadas al baño, asunto por el cual me referiré en otro momento, con una lluvia copiosa y sonora, recuerdo haberme despertado ahogado con falta de respiración, y la razón fue muy simple una pesadilla.
Recuerdo decirme para mi mismo, recordar los elementos que me hicieron despertar así, pero es un poco difícil, una porque a esa hora que me desperté no voy a memorizar con el sueño que tenía y la otra no es bueno recordar las cosas que no te hacen dormir: Sin embargo estoy aca escribiendo sobre eso.
Fue extrañisimo, recuerdo de estar con Catalina, en una pieza que se era de mi hermana, pero en nada se parece a lo que son en la actualidad, era en un primer piso, tenía dos camas con unos ventanales enormes dos que ocupaban casi la totalidad de la muralla, ambos dos en la misma muralla, con las cortinas cerradas para evitar la entrada de luz, no me acuerdo bien de los detalles pero esperabamos que llegara Tomás, teníamos sueño pero estábamos ansiosos (ahora se me viene a la cabeza, que quizá mi hijo estaba más grande).
El asunto y como ocrre en la mayoría de estos tipos de sueños, necesitabamos contactarnos con un tío mío, pero no me sabía el número de su celular. Ya no estábamos en la pieza, sino en la calle, en un ugar como costanera llena de locales comerciales, donde no me pregunten cómoaparece mi abuela, contacto con el cual daria con el número de mi tío. Lo extraño comienza a ocurrir ahora, mi abuela tiene en la nuca tatuado el número, hasta me acuerdo de que para leerlo tenía que levantar su cabellera blanca, pero además de ese número, existía otro especial que no debeía nombrarse, al momento que mi abuela me está advirtiendo eso me dice una frase como: "no vayas a decir el número ******** " (nombrándolo), ocurriendo uan serie de acontecimientos raros y temerosos, como uan viejecia que me empieza a decir cosas que no escucho, pues empiezo a mirar alrededor y la marea comienza a subir violentamente, apreciandose lás olas desde las ventanas.
El asunto que corrí, tratando de encontrar a Catalina que se había perdido, o estaba escapando de mí, pero yo tenía la información que necesitaba, ¿por qué arrancar?, y desperté.
Interezante, hay detalles que no me acuerdo, pero sólo con leer esto, ya entendí el sueño, muy interezante...
Recuerdo decirme para mi mismo, recordar los elementos que me hicieron despertar así, pero es un poco difícil, una porque a esa hora que me desperté no voy a memorizar con el sueño que tenía y la otra no es bueno recordar las cosas que no te hacen dormir: Sin embargo estoy aca escribiendo sobre eso.
Fue extrañisimo, recuerdo de estar con Catalina, en una pieza que se era de mi hermana, pero en nada se parece a lo que son en la actualidad, era en un primer piso, tenía dos camas con unos ventanales enormes dos que ocupaban casi la totalidad de la muralla, ambos dos en la misma muralla, con las cortinas cerradas para evitar la entrada de luz, no me acuerdo bien de los detalles pero esperabamos que llegara Tomás, teníamos sueño pero estábamos ansiosos (ahora se me viene a la cabeza, que quizá mi hijo estaba más grande).
El asunto y como ocrre en la mayoría de estos tipos de sueños, necesitabamos contactarnos con un tío mío, pero no me sabía el número de su celular. Ya no estábamos en la pieza, sino en la calle, en un ugar como costanera llena de locales comerciales, donde no me pregunten cómoaparece mi abuela, contacto con el cual daria con el número de mi tío. Lo extraño comienza a ocurrir ahora, mi abuela tiene en la nuca tatuado el número, hasta me acuerdo de que para leerlo tenía que levantar su cabellera blanca, pero además de ese número, existía otro especial que no debeía nombrarse, al momento que mi abuela me está advirtiendo eso me dice una frase como: "no vayas a decir el número ******** " (nombrándolo), ocurriendo uan serie de acontecimientos raros y temerosos, como uan viejecia que me empieza a decir cosas que no escucho, pues empiezo a mirar alrededor y la marea comienza a subir violentamente, apreciandose lás olas desde las ventanas.
El asunto que corrí, tratando de encontrar a Catalina que se había perdido, o estaba escapando de mí, pero yo tenía la información que necesitaba, ¿por qué arrancar?, y desperté.
Interezante, hay detalles que no me acuerdo, pero sólo con leer esto, ya entendí el sueño, muy interezante...
miércoles, mayo 21, 2008
El fútbol
Debo confesar que me encantan los deportes, todos en general tienen su gracia de disciplina y esmero. Cuendo practico alguno vuelvo a ser niño, disfrutar de cada momento, compartir con un par esa misma gana. Ahora ya más viejo, es más dificil practicar, sin que luego mi cuerpo me pase la cuenta. Es así como ahora que veo por mi ventana la lluvia caer, es que viene a mi mente los partidos de fútbol, más bien las pichangas. Siempre me gustó ugar con el equipo que se veía más debil, no para resaltar, porque no me considero buen jugador, pero si motivador, y dar la satisfacción, de hacer ganar al más debil no tiene comparación. Es entretenido compartir una pichanga, enojarse como si fuera la final del mundo, tratar de hacer que todo se incline a tu favor, lograr esa jugada imposible, dejarse llevar por el impulso de pasar un muy buen rato. Reirse agotarse fisícamente, pero sobretodo volver a ser el niño Pablo, que no importa que sea inquieto, pero lo canaliza a jugar fútbol, espero algún día disfrutar con Tomás de un partido, y no importa si alguien es bueno o no que va, es un partido de fútbol...
sábado, mayo 10, 2008
Sacarle poto a la jeringa.
No se yo, pero a quién no le ha pasado, que llegado el momento específico, de cierta forma no queremos afrontar lo inevitable recurriendo a las más insólitas excusas.
Es así como el pequeño niño se encontraba en la fila del curso, podía ser un día rutinario cualquiera, sin embargo, por la campaña de vacunación masiva, perdíamos horas de clases aburrida.
Tenía la suerte de no ser el primero de la lista, por mi apellido . Lo cual, no se si sería más bueno, por una parte podría juntar fuerzas para enfrentar el momento, por otro lado, puedo ver a mis pares salir con una cara poco característica, dada la situación.
Me abstraigo, del instante y converso con mi compañero más próximo, tiro bromas y molestamos a los que van saliendo, todo parte de un nerviosismo interno, que me hace mostrar a todos lo preocupado que me encuentro de vivir la experiencia.
El tiempo inevitablemente pasa, y lo que se veía lejano, ahora es próximo queda mi compañero de enfrente, y luego me tocará a mi, entra, parte de mi quiere saber como será la experiencia, mis oídos están alerta y sienten un chillido y exclamaciones del interior de la sala. Mi cabeza imagina lo peor, me mareo y caigo al piso, pierdo el conocimiento, creo que me he desmayado. Entro en un sueño imaginario, donde nada es coherente, todo si es grato y cálido. Luego de un rato abro lo ojos, veo todo claro y luminoso, blanco una persona se acerca a mí y me dice: Debería haberse vacunado, ahora va a tener que pasar por un calvario enorme, los pinchazos serán numerosos y el dolor será agotador. Pienso para mí, esta vez no pude elegir, hubiese preferido lo contrario, ahora pagaré mi falta de valentía, soy un cobarde. Me despierta entonces el calor de un metal incandescente, que lentamente hace que mi brazo muera, y aquél líquido penetre la armadura de temeroso que nunca debí ponerme.
Es así como el pequeño niño se encontraba en la fila del curso, podía ser un día rutinario cualquiera, sin embargo, por la campaña de vacunación masiva, perdíamos horas de clases aburrida.
Tenía la suerte de no ser el primero de la lista, por mi apellido . Lo cual, no se si sería más bueno, por una parte podría juntar fuerzas para enfrentar el momento, por otro lado, puedo ver a mis pares salir con una cara poco característica, dada la situación.
Me abstraigo, del instante y converso con mi compañero más próximo, tiro bromas y molestamos a los que van saliendo, todo parte de un nerviosismo interno, que me hace mostrar a todos lo preocupado que me encuentro de vivir la experiencia.
El tiempo inevitablemente pasa, y lo que se veía lejano, ahora es próximo queda mi compañero de enfrente, y luego me tocará a mi, entra, parte de mi quiere saber como será la experiencia, mis oídos están alerta y sienten un chillido y exclamaciones del interior de la sala. Mi cabeza imagina lo peor, me mareo y caigo al piso, pierdo el conocimiento, creo que me he desmayado. Entro en un sueño imaginario, donde nada es coherente, todo si es grato y cálido. Luego de un rato abro lo ojos, veo todo claro y luminoso, blanco una persona se acerca a mí y me dice: Debería haberse vacunado, ahora va a tener que pasar por un calvario enorme, los pinchazos serán numerosos y el dolor será agotador. Pienso para mí, esta vez no pude elegir, hubiese preferido lo contrario, ahora pagaré mi falta de valentía, soy un cobarde. Me despierta entonces el calor de un metal incandescente, que lentamente hace que mi brazo muera, y aquél líquido penetre la armadura de temeroso que nunca debí ponerme.
miércoles, abril 23, 2008
Cuento
Desde pequeño te gustó, que te leyera cuentos, incluso antes de que supieras leer, y más aún hablar. Hijo uno de esos cuentos era el que más te gustaba, y siempre lo preferíás más que otros. El cuento no era largo, tenía por supuesto, animaciones coloridas, pero creo yo, lo que te llamaba la atención era su historia. Tanto así que me lo llegué a memorizar. El libro de cuento se fue gastando con los años, pero a pesar de que ya estás hablando, me pides que te cuente tu cuento predilecto. Llegué a contartelo varias veces en el día. Con el tiempo lo preferías antes de dormir. En ocasiones, estaba cansado y trataba de contártelo rápidito, para luego acostarme yo, te enojabas y me pedías repetirlo.
También ocurrió, en oportunidades, que pra no contarte ese cuento textual, modificaba algunas partes, pero tú también lo conocías de memoria, y me corregias cada vez que yo intentaba salirme de la historia.
Aunque aprendiste a leer, preferías que yo te leyera el cuento, aunque para no quitarte mérito, tú también me leías otros cuentos a mí, pero con la condición que el último cuento que comparíamos en el día fuera nuestro cuento.
Te volviste por así decirlo adicto al cuento, y a veces que no estaba cerca para contartelo, te enojabas y dormías mal. Pero se solucionaba, con la nueva lectura, parece que era un espacio de ambos.
Fuiste creciendo, y ya llegaste a los 10 años, de pronto creciste en otro sentido, se te olvidó pedirme contar el famoso cuento y a mí se me olvido contartelo. Pasarosn días, semanas y meses.
Me acordaba siempre en la memoria, de la historia del cuento, y te decía si querías que te lo contara, pero ya no me lo pedías, ni quería que lo hiciera. Pensaba para mi mismo, las muchas ganas que tenía de contarte el cuento nuevamente.
Creciste, tuviste hijos, y nunca más me pediste que te contara ese cuento, quizá ya ni siquieras te acuerdas la última vez que te lo leí, o mas grave aún no sabes la histaria que tanto te gustaba escuchar. Sin embargo, tus hijos te comenzaron a pedir insistentemente que les contaras siempre un mismo cuento, el cilo del cuento volvía a repetirse.
También ocurrió, en oportunidades, que pra no contarte ese cuento textual, modificaba algunas partes, pero tú también lo conocías de memoria, y me corregias cada vez que yo intentaba salirme de la historia.
Aunque aprendiste a leer, preferías que yo te leyera el cuento, aunque para no quitarte mérito, tú también me leías otros cuentos a mí, pero con la condición que el último cuento que comparíamos en el día fuera nuestro cuento.
Te volviste por así decirlo adicto al cuento, y a veces que no estaba cerca para contartelo, te enojabas y dormías mal. Pero se solucionaba, con la nueva lectura, parece que era un espacio de ambos.
Fuiste creciendo, y ya llegaste a los 10 años, de pronto creciste en otro sentido, se te olvidó pedirme contar el famoso cuento y a mí se me olvido contartelo. Pasarosn días, semanas y meses.
Me acordaba siempre en la memoria, de la historia del cuento, y te decía si querías que te lo contara, pero ya no me lo pedías, ni quería que lo hiciera. Pensaba para mi mismo, las muchas ganas que tenía de contarte el cuento nuevamente.
Creciste, tuviste hijos, y nunca más me pediste que te contara ese cuento, quizá ya ni siquieras te acuerdas la última vez que te lo leí, o mas grave aún no sabes la histaria que tanto te gustaba escuchar. Sin embargo, tus hijos te comenzaron a pedir insistentemente que les contaras siempre un mismo cuento, el cilo del cuento volvía a repetirse.
sábado, abril 19, 2008
Historia
Hoy me encuentro arriba del llamado transporte público, en medio de una larga fila, muy lejos en distancia y tiempo de mi destino. Estoy preocupado trato de pensar en otra cosa que em impida ponerme más nervioso, soy presa del tiempo. Muchas cosas por mí cabeza, debería haber salido antes, ahora que estoy aquí no sirve de nada, veo el paisaje, más urbano y monótono hasta el momento, me aburre ver, busco en los compañero de transporte algo que me haga pasar el rato y olvidarme un instante de este mundo...
Juntos estamos en una protesta, por hacer validar nuestros derechos, para hacer llamar la conciencia de las personas que pasen a nuestro alrededor, y que por lo menos quede en su memoria al momento de charlar con sus pares, la policía esta atenta, con fin de actuar a penas alguien se salga de las normas establecidas, pero nuestro grupo quiere llamar más la atención, decidimos tomarnos la calle, la confontación será entonces inevitable...
Pasé una noche pésima, por el nerviosismo que me significaba estar acá, es la primera vez que me toca, no debo defraudar a mis superiores, no sé cuando tengo que actuar, y como hacerlo, no quiero ser el que sea recordado en exceder la fuerza, ni mucho menos, demostrar mi miedo ante los otros, se que no estoy solo y que mis pares me prestarán ayuda y yo a ellos...
- ¿ Será la forma de hacer valer lo que yo creo ?
- ¿ Será el momento de actuar ?
- Hay un taco enorme provocado por una protesta, cuadras adelante. ¿ Qué hago?
Juntos estamos en una protesta, por hacer validar nuestros derechos, para hacer llamar la conciencia de las personas que pasen a nuestro alrededor, y que por lo menos quede en su memoria al momento de charlar con sus pares, la policía esta atenta, con fin de actuar a penas alguien se salga de las normas establecidas, pero nuestro grupo quiere llamar más la atención, decidimos tomarnos la calle, la confontación será entonces inevitable...
Pasé una noche pésima, por el nerviosismo que me significaba estar acá, es la primera vez que me toca, no debo defraudar a mis superiores, no sé cuando tengo que actuar, y como hacerlo, no quiero ser el que sea recordado en exceder la fuerza, ni mucho menos, demostrar mi miedo ante los otros, se que no estoy solo y que mis pares me prestarán ayuda y yo a ellos...
- ¿ Será la forma de hacer valer lo que yo creo ?
- ¿ Será el momento de actuar ?
- Hay un taco enorme provocado por una protesta, cuadras adelante. ¿ Qué hago?
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