domingo, febrero 07, 2010

Cuento

Despierto en la mañana, algo extrañado, todavía sin poder distinguir si estoy soñando o realmente este tiempo de letargo/descanso ha terminado, no tengo nada planificado. Reviso mi teléfono móvil, esperando tener alguna llamada pérdida que nunca existirá.
Reviso la heladera, buscando una excusa que llene mis ganas de comer, esperando un exquisito manjar que sacie mi apetito.
Bajo la ducha el agua me saca los restos de piel, que son desgarrados, ya no sirven para su función, de paso arranca pensamientos, sensasiones, emociones, imágenes recuerdos pasados, tal es la pureza del agua que logra borrar todo lo que me permite recobrar fuerzas para enfrentar lo que se me viene.
Logro vestirme, con lo que encuentro a mano, y por su puesto esté limpio, me miro al espejo tratando de encontrar algo distinto, pero sólo logro observar lo mismo de siempre.
Abro la puerta preparandome para salir y, despierto.

1 comentario:

Catalina García dijo...

El despertar del sueño. A quien no le ha pasado. Son como esas ganas de empezar el día idílicamente. Lo malo es que te despiertas y te das cuenta de que debes hacer toooodo eso otra vez jajaja.
Está bueno pequeño escritor.
abrazos


Kt