domingo, octubre 29, 2006

Que Santiago, ni que nada.

Nadie, repito nadie está contento con el diario vivir, algunos dicen que es el costo del progreso, pero en una cuidad donde todo se está volviendo "costo" me gustaría hacer una reflexión acerca de las calles de Santiago. Históricamente se ha dicho que la capital de Chile, no da abasto su parte vial para el número de habitantes, y los que están por venir. A partir de esta necesidad es la preponderancia de construir calles de lujo, entendiéndose que estas calles nos permitan hacer de arterias para transportarnos hacia cada punto de la capital. Una vez que "el plano regulador", y las autoridades correspondiente, determinar dar pie a la construcción o reparación o arreglo de una calle, avenida o ruta, comienza la pesadilla. Soportar meses de desvíos, ruidos de maquinaria, levantamiento de polvo, haciendo cada vez el regreso a casa la más tortuosa y perturbadora, como si bastara más luego de un día malo, no! todavía queda regresar y el tiempo que esto signifique. Para colmo de colmos, luego que la obra es terminada, cosa que pareciera milagro, porque tanto demoran que uno piensan que no van a acabar nunca, le salen con la desfachatez de que te cobren por su uso.

Todo esto sin contar que la obra quede mal construida, que a la primera lluvia se inunden, y que luego de pocos años decidan que algo faltó y vuelta destruir y echar a bajo todo lo arreglado.

Bueno sólo tengo esta pequeña tribuna para quejarme, pero no me es indiferente de hecho mira a tu alrededor y comprobaras esto en persona.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola cochito!! como le va?????
lindo ojala salga este post o moriré!

es de prueba


besos!

kt

Catalina García dijo...

una mierda la organizacion santiaguina
todaia no me explico esos transantiagos que han movido a la ciudad entera
para ser
al final
una mierda de transporte publico!!
XD



ya cochito que le vaya lindo



Kt